Santa devoción
Relatos cortos

Santa devoción

Lanzó la púa al aire alcanzando una considerable altura y cuando descendió a una velocidad de 9,8 metros por segundo al cuadrado, cayó en su mano por el lado de la calavera. En esos breves instantes le había oído decir en tono lúgubre: “la suerte está echada” y cuando vi el cruel resultado de nuestra apuesta sobre la palma de su mano, se me heló la sangre en las venas. Él, sin mediar palabra, cogió la única entrada que habíamos conseguido y se fue al concierto de Iron Maiden y yo me tuve que ir con la abuela a ver las procesiones de Semana Santa, maldito contraste y maldita mi mala suerte.

La abuela me dijo que era una semana de devoción religiosa, más bien de devoción playera, pensaba yo, porque era en la playa donde estaba medio Madrid, Benidorm en concreto, y la otra mitad estaba allí rodeándome, y no paraba de empujarme entre los pasos de la procesión con aquel jodido olor a incienso impregnándolo todo.

Mi devoción estaba con mi verdadero dios, Bruce Dickinson, pero mientras él estaba deleitando a los afortunados fieles que habían conseguido su pase celestial, yo ya llevaba varios arañazos de peinetas y enganchones con mantillas que mantenían descarados encontronazos con las tachuelas de mi cazadora de cuero. Por lo menos había conseguido mantener sana y salva a la abuela entre aquella horda de fervientes devotos y la mujer había disfrutado de lo lindo.

De regreso a casa medité sobre si lo mío era ateísmo o más bien nihilismo, lo que trajo a mi memoria una canción de Siniestro Total, y mientras estaba tarareando “¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿estamos solos en la galaxia o acompañados?…”, mi abuela me sacó de mi mundo preguntándome: “Hija, ¿no te han gustado las procesiones?”

Yo la miré con cariño y le contesté: “Abuela, otro año te llevo a que conozcas a los dioses del metal, que vamos a cambiar esta masa de católicos por otra de roqueros y vas a saber lo que es el paraíso y la música celestial, además, allí no se portan cirios sino minis de calimocho y de cerveza y eso sí que le da calorcito al alma.”

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  1. luis Garcia

    Muy bueno, jejeje.

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