Tormenta
Poemas

Tormenta

Unos leves rayos de sol pugnan por atravesar
las densas nubes de una inminente tormenta,
buscan cualquier resquicio por el que escapar
de esas grises carceleras que los apresan.

Tímidas gotas de lluvia caen ligeramente inclinadas,
las copas de los árboles son mecidas por el viento,
todas las aves se han afanado en verse cobijadas
de la gran tormenta que se cierne sobre el cielo.

Un trueno rompe el silencio como un negro preludio
anunciando que, justo después, irrumpirá la tormenta,
un relámpago parte en dos el gran cielo oscuro
y las gotas de lluvia se vierten con virulencia.

El agua cae con gran fuerza,
no tiene control, ni mesura,
el viento sopla sin albergar ligereza
arrastrando a su paso todo lo que encuentra.

Rayos y truenos mantienen una cadencia sucesiva,
pareciendo que, a veces, incluso se encuentran,
no hay tregua que valga para la gran tormenta,
no se atisba el final de tantas inclemencias.

Tras varias horas de frío, viento y lluvia,
las nubes parecen querer mostrar clemencia,
ya no se ven tan densas, ni grises, ni oscuras,
unas se marchan, otras se diluyen y unas pocas se quedan.

El sol ya no tiene excusa para esconder su omnipotencia,
ahora luce con orgullo y esplendor en un cielo casi raso,
sus rayos vuelven a bañar todo de luz y belleza,
y se mantienen bien firmes hasta que llega el ocaso.

Tras la puesta de sol, es el momento de la luna,
sin apenas nubes, ni sol, suyo es ahora el cielo,
junto con millones de estrellas que a su lado titilan
y hacen pensar que la tormenta fue solo un sueño.

SagrarioG
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