El ego del escritor
Poemas

El ego del escritor

Ese ego,
unas veces manifiesto,
otras,
manifiestamente velado,
que henchido
y repleto de orgullo
siempre está presente
y esperando
continuas adulaciones,
y verborreicos halagos.

Tantas horas de escritura,
tantas historias contadas,
tantos momentos de locura,
y tantas almas desnudadas,
como para carecer de recompensa,
como para no recibir alabanza.

¿Puede el poeta versar sin su musa?
¿Puede el escritor vivir sin lisonjas?
¿Se puede convencer a base de excusas?
¿Se puede crear sobre frases rotas?

Ese ego tan desmedido
que algunos han desarrollado,
lo han engordado y ha crecido
hasta un punto desmesurado,
como para tener entidad propia,
como para ser tan osado
de saberse sumamente engreído
y mostrarse con total descaro.

Puede ser la mediocridad
o la más pura excelencia
que, en el oficio del escritor,
de todas existe presencia.

Aunque a veces no es oficio,
sino solo una afición,
ya que el que vive de ello
no es quien lo escribe,
sino solo el que lo editó.

Pero siempre nos quedará
esa independencia
instaurada por Amazon
para tratar de vivir
de unas ventas
que suban ese ego,
el ego del escritor.

SagrarioG
Sígueme en Facebook

Opt In Image

Estarás al día de las publicaciones y te enviaré el relato de intriga

Cómo elegir una forma de morir, ¿te atreves a leerlo?

Sólo tienes que rellenar el siguiente formulario:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *