Ausencias
Poemas

Ausencias

Me imaginé que dormías porque al entrar en casa solo se escuchaba el silencio.
Supuse que dormías porque me faltó tu sonrisa al atravesar el umbral.
Me imaginé que dormías porque eché en falta tu cálido abrazo de bienvenida.
Entonces me acerqué al dormitorio y vi que no estabas, sentí que el silencio perduraba y tu ausencia me asfixiaba.
Así que cerré la puerta y seguí imaginando que dormías, para tratar de burlar al dolor.

Decidí romper tus fografías, hacerlas pedazos y acabar así con los recuerdos materiales.
Fui a sentarme en un rincón para dejar que el tiempo pasara y desdibujara tu imagen en mi memoria.
Pero el paso inexorable del tiempo se sucedía sin ningún efecto sobre mí.
Y cuando por fin la imagen se difuminó y empecé a olvidar tu rostro, volví a recomponer las fotografías para verte una vez más.
El recuerdo de tu cara se iba desvaneciendo, pero mi tristeza se mantenía inmutable.

Me desperté con mi soledad como única y amarga compañía.
Se pegó a mí como mi sombra y me hizo sentir que arrastraba un pesado velo negro.
Apagué todas las luces para tratar de ignorarla pero se me aferró en la oscuridad.
Traté de desterrarla de mi lado pero me invadió y albergó todo mi ser.
Ahora la soledad se ha convertido en mi naturaleza, en mi aciaga condena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *